LYTHORE : Tus paletas suelen ser profundas, terrosas y envolventes. ¿Sientes que la obsesión contemporánea por los espacios blancos se ha convertido en un atajo creativo?
Simone : Los espacios blancos pueden ser increíblemente bellos, pero sí creo que se han convertido en una especie de recurso por defecto. Me interesan más los espacios que se sienten envolventes, donde el color, la textura y la sombra crean una experiencia sensorial. No se trata de rechazar el blanco, sino de ser intencional. La profundidad surge de la superposición de capas y de permitir que un espacio conserve cierta complejidad.
LYTHORE : Tus viajes de búsqueda te llevan con frecuencia a Nueva York, Estocolmo o Los Ángeles. ¿Buscas piezas concretas o una resonancia emocional particular?
Simone : Mis primeros años fueron bastante nómadas, y creo que ese instinto sigue conmigo. Cuando viajo, rara vez lo hago con una lista fija. Es más bien una forma de exploración intuitiva. Recojo ideas e imágenes tanto como objetos, y voy construyendo un archivo que sigue creciendo con el tiempo. Las piezas que me atraen suelen tener una presencia, algo que resuena emocionalmente antes de ser comprendido del todo.
LYTHORE : El diseño de colección está cada vez más presente en los interiores privados. ¿Cómo ves evolucionar la relación entre decoración y autoría?
Simone : Sin duda se está produciendo un cambio: los interiores tienen cada vez más que ver con una autoría singular que con la decoración. Los clientes están más abiertos a piezas que contienen una narrativa y que se sitúan fuera de una tendencia, un estilo o una época. Mi papel suele ser acompañar ese proceso. Cuando funciona, el resultado es algo estratificado y duradero, donde cada pieza contribuye a una historia más amplia en lugar de limitarse a llenar un espacio. Es lo que hace que un hogar sea interesante y verdaderamente personal.