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Simone Haag | Interiores como narrativas vivas

30 March 2026

Simone Haag ha consolidado una presencia distintiva en el panorama internacional del diseño a través de una práctica que sitúa la curaduría en su núcleo.

Desde su estudio en Melbourne, desarrolla interiores que se sienten a la vez profundamente personales y sutilmente resueltos, moldeados por un equilibrio preciso entre instinto, disciplina y experiencia vivida. Su trabajo se define por la manera en que reúne diseño de colección, arte y materialidad para crear espacios que trascienden su composición visual.

Trabajando en proyectos residenciales y hoteleros de alta gama, su estudio se ha dado a conocer por su capacidad para encontrar y reunir piezas que poseen tanto peso emocional como cultural. Cada interior refleja un diálogo cuidadosamente construido entre la arquitectura, los objetos y las personas que lo habitan, dando lugar a entornos que se sienten concebidos con autoría más que simplemente decorados.

En esta conversación, Simone reflexiona sobre los gestos sutiles que transforman un espacio, el papel de la curaduría en la construcción de una identidad y la evolución de la relación entre diseño, atmósfera y vida cotidiana.

LYTHORE : Has comparado los interiores con el vestir, sugiriendo que a veces un sutil « twist » es suficiente para elevar un espacio. ¿Qué define hoy ese gesto silencioso pero decisivo para ti?

Simone : Siempre he abordado los interiores como he abordado la vida, con cierta disciplina, pero también con una disposición a inclinarme hacia lo inesperado. Ese “twist” silencioso suele ser tanto instintivo como intencional. Puede ser una pieza que se siente ligeramente fuera de tono, o un material utilizado de una manera no del todo prevista. Me atraen esos momentos porque crean una especie de alquimia: resuelven el espacio, pero también le dan pulso. Rara vez es algo llamativo, pero sí decisivo.

LYTHORE : La curaduría está en el corazón de tu trabajo. ¿En qué momento un espacio deja de ser decoración y empieza a sentirse verdaderamente coleccionado?

Simone : Para mí, un espacio va más allá de la decoración cuando empieza a contener una sensación de experiencia vivida y cuando se percibe como un reflejo de quienes lo habitan, en lugar de una composición impuesta sobre ellos. La curaduría consiste en reconciliar múltiples dimensiones: estética, funcional, emocional, incluso consideraciones pragmáticas como el presupuesto o la forma en que las personas conviven. Cuando esas capas se alinean, el espacio comienza a sentirse construido con intención. Tiene un punto de vista, pero también una forma de generosidad.

LYTHORE : A menudo intervienes cuando la arquitectura ya está definida. ¿Cómo introduces tu voz en un espacio sin alterar su integridad estructural?

Simone : A menudo llego a proyectos donde la arquitectura ya está bastante resuelta, y lo veo más como una invitación que como una limitación. Siempre existe una especie de “zona de confort” en el lenguaje de un arquitecto, y parte de mi trabajo es entender si debemos permanecer dentro de ella o expandirla sutilmente. No me interesa intervenir por intervenir, sino más bien mediar entre la arquitectura y la manera en que las personas quieren vivir, utilizando objetos, mobiliario y materialidad para suavizar y enriquecer el conjunto.

LYTHORE : Tus interiores equilibran calidez emocional y sofisticación formal. ¿Cómo calibras esa tensión?

Simone : Ese equilibrio es algo que ajusto constantemente. Creo que nace de la superposición de capas y de la introducción de piezas que aportan pátina, tactilidad o una sensación de historia, junto con gestos más definidos y arquitectónicos. Es esa interacción la que crea una cualidad sensorial, algo que se siente a la vez pensado y profundamente humano.

LYTHORE : La luz parece casi narrativa en tus proyectos. ¿Abordas un espacio primero desde el material o desde la atmósfera?

Simone : La luz es fundamental, es lo que le da voz al material. No separo realmente ambas cosas; evolucionan juntas. Siempre pienso en cómo se sentirá un espacio en distintos momentos del día, cómo la luz recorrerá una superficie, cómo podrá suavizar o acentuar un objeto. La atmósfera es, en última instancia, lo que estamos construyendo, y la luz es el hilo que une todo.

LYTHORE : Hablas de crear un diálogo entre los objetos. ¿Qué hace que una conversación entre arte y mobiliario sea exitosa a tus ojos?

Simone : Siempre me ha interesado la afinidad entre las personas y el diseño, y creo que eso también se extiende a los objetos. Un diálogo logrado no tiene que ver con la armonía en el sentido más evidente, sino con crear relaciones que se sientan intuitivas pero no previsibles. Puede haber un vínculo tonal o un lenguaje material compartido, pero también una cierta tensión. Eso es lo que da a un espacio su profundidad, su narrativa.

LYTHORE : Tus paletas suelen ser profundas, terrosas y envolventes. ¿Sientes que la obsesión contemporánea por los espacios blancos se ha convertido en un atajo creativo?

Simone : Los espacios blancos pueden ser increíblemente bellos, pero sí creo que se han convertido en una especie de recurso por defecto. Me interesan más los espacios que se sienten envolventes, donde el color, la textura y la sombra crean una experiencia sensorial. No se trata de rechazar el blanco, sino de ser intencional. La profundidad surge de la superposición de capas y de permitir que un espacio conserve cierta complejidad.

LYTHORE : Tus viajes de búsqueda te llevan con frecuencia a Nueva York, Estocolmo o Los Ángeles. ¿Buscas piezas concretas o una resonancia emocional particular?

Simone : Mis primeros años fueron bastante nómadas, y creo que ese instinto sigue conmigo. Cuando viajo, rara vez lo hago con una lista fija. Es más bien una forma de exploración intuitiva. Recojo ideas e imágenes tanto como objetos, y voy construyendo un archivo que sigue creciendo con el tiempo. Las piezas que me atraen suelen tener una presencia, algo que resuena emocionalmente antes de ser comprendido del todo.

LYTHORE : El diseño de colección está cada vez más presente en los interiores privados. ¿Cómo ves evolucionar la relación entre decoración y autoría?

Simone : Sin duda se está produciendo un cambio: los interiores tienen cada vez más que ver con una autoría singular que con la decoración. Los clientes están más abiertos a piezas que contienen una narrativa y que se sitúan fuera de una tendencia, un estilo o una época. Mi papel suele ser acompañar ese proceso. Cuando funciona, el resultado es algo estratificado y duradero, donde cada pieza contribuye a una historia más amplia en lugar de limitarse a llenar un espacio. Es lo que hace que un hogar sea interesante y verdaderamente personal.