En esta conversación, Gabrielle Joinau Tavernier de Maison A&G comparte una visión de la arquitectura donde nada se deja al azar, y donde la verdadera sofisticación reside en aquello que parece natural, pero está totalmente controlado.
LYTHORE : ¿Cuáles fueron los momentos clave en el desarrollo de su agencia? ¿Aquellos que realmente marcaron un punto de inflexión en su práctica?
Gabrielle : El desarrollo de Maison A&G se construyó a través de etapas muy concretas.
Un primer edificio altamente técnico, luego un primer proyecto de estilo Haussmann, un primer proyecto de lujo, una casa, un edificio entero y, finalmente, un concepto de hostelería.
Con cada proyecto fundamental, nos enfrentamos a nuevos niveles de complejidad, lo que nos impulsó a estructurar aún más nuestros métodos, nuestra gestión de proyectos y la forma en que apoyamos a nuestros clientes.
Estos puntos de inflexión nunca fueron estilísticos, sino metodológicos. Reforzaron nuestra convicción de que un control integral del proyecto es lo que permite a la arquitectura cumplir sus promesas a lo largo del tiempo.