La colección USTIO se desarrolla a través de un conjunto limitado de piezas, cada una explorando el fuego como un proceso estructural y temporal. Los asientos, la iluminación y las mesas comparten la misma lógica material: el calor moldea el metal, la separación activa el espacio y la tensión sustituye a la masa. En lugar de repetir una forma, cada objeto aplica los mismos principios a una escala diferente, permitiendo que la función y la escultura coexistan. Juntas, las piezas forman un sistema coherente donde el fuego, la memoria material y la duración definen tanto la presencia como el uso.
USTIO | Paul Hardy y Lythore
Derivado del latín, Ustio se refiere a la quema como un acto más que como un efecto. Una transformación física e irreversible que altera la materia y deja rastros visibles. En esta colección, el fuego no es decorativo ni simbólico. Se trata como un proceso, una fuerza activa que transforma el metal mediante calor, tensión y reacción.
El acero se corta con plasma y se trata térmicamente, lo que permite que la oxidación y la tensión térmica marquen la superficie. Las marcas de quemadura azul, los bordes sin rematar y las variaciones de tono no son acabados aplicados, sino registros de la exposición y el tiempo. El metal se aborda como un material vivo y reactivo, capaz de conservar la memoria.
En toda la colección, los elementos metálicos se separan deliberadamente de sus bases. Esbeltas varillas suspenden superficies y estructuras sobre componentes minerales compuestos de arena, escombros de construcción recuperados y cenizas. Estas distancias introducen tensión, desequilibrio y vacío, transformando el peso en suspensión y la masa en presencia.
En el marco de Against Industrial Time, USTIO rechaza la repetición fluida y la neutralidad industrial. La imperfección, la variación y las huellas irreversibles no se corrigen ni se ocultan. Se aceptan como evidencia estructural del proceso. Cada pieza es única, moldeada por el fuego, la resistencia del material y la duración.