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TALLER D'ARK

TALLER D'ARK

D'Ark es un taller multidisciplinar fundado en 2020 por los arquitectos italianos Ivan Bello y Franklind Jesku. Con sede entre Venecia y Copenhague, funciona como estudio de arquitectura y diseño de interiores, taller de artesanía e iluminación, y plataforma de docencia e investigación. Tras el taller se encuentra un equipo unido de arquitectos, técnicos, académicos, escultores y artesanos, personas reunidas para colaborar entre disciplinas y compartir métodos. El nombre d'ark tiene una doble lectura: "de arkitektura", que significa "sobre arquitectura", y un eco intencionado de "oscuridad", que evoca la luz, la sombra y la profundidad emocional del espacio. Para d'ark, la arquitectura no es solo lo que se construye, sino también lo que se siente, se manipula y se aprende a través de la práctica material. Es un lugar para pensar, experimentar y construir juntos.

D'Ark fue concebido como un punto de encuentro donde diferentes mundos pueden trabajar en conjunto. Cada proyecto se convierte en investigación, puesta a prueba mediante el dibujo, el prototipado y la creación. A través de la arquitectura, el coworking y la artesanía, el taller busca proponer una nueva corriente de pensamiento, discretamente.

Con raíces en las tradiciones artesanales venecianas y la claridad escandinava como base, d'ark desarrolla piezas atemporales que resisten a las tendencias y al espectáculo. El mármol y la piedra italianos suelen ser la base de la obra por su densidad, veteado y resistencia, combinados con metal y acabados cuidadosamente seleccionados que captan, absorben o difuminan la luz. Los objetos e interiores se conciben como un lenguaje continuo: estructural, táctil y discretamente dramático. Se respetan las técnicas tradicionales, mientras que la fabricación contemporánea y la precisión en los detalles amplían lo que la artesanía puede ser hoy. Ya sea diseñando una habitación, una lámpara o un objeto escultórico, el estudio trata la atmósfera como un material en sí mismo, creando calma, tensión y presencia a través de la proporción, la textura y la coreografía de luces y sombras. En Venecia, la creación es lenta y precisa; en Copenhague, las ideas se refinan y se traducen en geometrías limpias y claridad.