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SIETE ESTUDIO

Fundado en 2020 entre la Ciudad de México y Australia, Siete es un estudio de diseño nacido del encuentro de Gerardo Córdova, Alexa Fernández y Diego Escobedo. Su práctica se sitúa en la intersección del diseño escultórico, los objetos funcionales y la experiencia espacial. Juntos, desarrollan un lenguaje que describen como diseño escultórico y espacial, donde cada objeto busca establecer una conexión directa, casi íntima, con su usuario. Tras la estética sobria de Siete se encuentra una fusión de disciplinas, dirección creativa, pensamiento curatorial y una comprensión del comportamiento humano, dando forma a un enfoque en el que la técnica, el significado y la emoción dialogan constantemente.

El trabajo del estudio se basa en una profunda reflexión sobre el material y el tiempo. Madera, acero, resina, vidrio y piedra se seleccionan por su capacidad de envejecer, desarrollar pátina y evolucionar, conservando el recuerdo de su transformación. Para Siete, cada pieza se concibe como un objeto atemporal, diseñado para perdurar a lo largo de generaciones.

México ocupa un lugar central en el imaginario de Siete. Sus contrastes, su rica tradición artesanal, su herencia precolombina y su intensidad visual influyen profundamente en la estética del estudio. La colección Totem, compuesta por mesas, sillas y aparadores de nogal, se inspira directamente en la arquitectura ritual y los yacimientos arqueológicos, con formas apiladas, bases en forma de pilares y volúmenes redondeados que crean un diálogo entre la escultura, el mobiliario y el simbolismo. Su primera pieza emblemática, la lámpara Mercurio, encarna esta visión: tallada en nogal o resina translúcida, sostiene una esfera de vidrio soplado a mano que evoca una analogía astronómica con el planeta Mercurio. El acto táctil de accionar el botón de acero inoxidable se convierte en un gesto simbólico que conecta el cuerpo humano con el espacio. Otras obras, como las tazas Mila de cerámica pigmentada, amplían esta búsqueda de la simplicidad esencial. Para Siete, el diseño nunca se limita a la función; cada objeto se convierte en una experiencia visual y táctil, concebida como una narrativa sensible que conecta lo tangible con lo intangible.